La evolución de la relación entre Psicólogo y Paciente ha avanzado demasiado en nuestro país, antes se creía que sólo al Psicólogo asistían las persona que presentaban desórdenes o alteraciones mentales, ahora la sociedad poco a poco ha ido asimilando que no es así, sino que reconoce cada vez más la importancia de asistir a un especialista en Salud Mental.
Aunque no existe una regla o norma sobre cuando acudir a un psicólogo es necesario saber que podemos pedir ayuda al profesional cuando no contemos con los recursos necesarios o suficientes para enfrentarnos a un problema o dificultad, es pertinente solicitar esa ayuda cuando dicha dificultad bloquee nuestro desenvolvimiento llenándonos de sensaciones negativas y no nos permita seguir hacia adelante. Una dificultad u obstáculo puede afectar de manera distinta a las personas, lo que para algunos una situación resulta catastrófica, para otros la misma situación puede no resultar de esa manera.
La relación entre estos dos actores (Psicólogo y Paciente) debe basarse en el respeto, confianza, comunicación y sobretodo confidencialidad, como toda profesión relacionada con el área de salud esto implica que debe haber una gran RESPONSABILIDAD para evitar caer en errores o equivocaciones. El paciente debe tener la plena seguridad y confiar en que el profesional en mención lo ayudará y no mostrarse inseguro ya que esto dificultará la relación entre ellos y el trabajo terapéutico no podrá concluirse de forma satisfactoria.
El psicólogo es un facilitador que genera SALUD tanto mental, física y emocional, más NO es un MAGO o BRUJO simplemente se trata de un trabajo que se realiza en conjunto con el paciente en donde el profesional lo va guiando, al final los dos se entregan para alcanzar un mismo propósito… Mejorar la condición o vida del paciente… en donde también el profesional se enriquece con cada experiencia.
Eso es un trabajo hecho de a dos, no de a uno...

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